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COMO SURGE LA “REVOLUCIÓN”

En la provincia de Chota y en sus aledaños, la gente habla con mucho interés y simpatía de la “Revolución de Osores y de Benel”. La verdad es que este movimiento no buscaba cambiar las estructuras del país ni acabar con la explotación del hombre peruano sino simplemente un cambio de hombres en el gobierno. Con buena intención se quería mejorar la administración y luchar contra la inmoralidad y la falta de patriotismo de Leguía.

El jefe del movimiento fue el doctor Arturo Osores, Ministro de Justicia al iniciarse el gobierno de Leguía, ex embajador plenipotenciario del Perú en Italia y que había sido deportado al Ecuador por el peligro político que significaba su presencia para la estabilidad del gobierno de Leguía.

En el país del norte, Osores se encontró con otros deportados, como el coronel Samuel del Alcazar y otros antilegiístas, quienes acordaron formar un movimiento para derrocar a Leguía. Fue entonces que establecieron correspondencia con políticos de diversas ciudades del Perú, entre ellos con el señor David Irigoin, quien se comprometió a formar un comité secreto “Pro- Revolución”, para derrocar a Leguía, enarbolando como postulados:

1. No permitir la reelección del Presidente Leguía.

2. Suprimir los malos manejos estatales y la corruptela administrativa y

3. Reimplantar la democracia y devolver las libertades públicas.

El comité comenzó a trabajar con mucho entusiasmo y comunicó a Osores que el golpe sería secundado por las fuerzas armadas de Arequipa, Cusco, Trujillo, Chiclayo y otras ciudades.

Por otro lado Osores se puso en contacto con ciudadanos de Chota comunicándoles su planes, encargando al señor Alejandro Castro preparar un grupo armado con el cual debería comenzar el movimiento.

En chota la iniciativa fue rápidamente aceptada, dado al gran prestigio de Osores. Luego se adhirieron otros ciudadanos como el señor Eleodoro Benel Zuloeta, Artidoro Díaz, etc. Se unieron a ellos los Arrascue de Lajas, los Díaz de Llama, los Castañeda de Querocotillo y ciudadanos de todos los pueblos vecinos, con cuyos voluntarios se organizó una considerable milicia.

En el movimiento estaban comprometidos políticos de alcance nacional, entre ellos el general Oscar R. Benavides, quien habría ofrecido su apoyo político, militar y económico, enviando armas a Eleodoro Benel.

Las comunicaciones entre los expatriados en Quito y los políticos de Lima, se hacía a través de un hacendado de Piura y de Tumán, hacienda propiedad de los Pardo. (José Pardo fue derrocado por Leguía en 1919). De Tumán a Chota las comunicaciones estaban a cargo de los señores Hermenegildo Ruíz y Pedro Coronado Díaz, hombres de confianza de los Pardo.

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