(En el centenario de la quema de Chota por el invasor chileno)
¡Las llamas están quemando
el acero de mis venas!
Ojo inmenso de la noche,
la Luna ya está aguaitando,
ojo agorero de tuco
que vislumbra el holocausto.
Mi Chota, sola y heroica,
desamparada en el campo;
sus hijos lejanos andan
por Cárcamo y por San Pablo.
Cuando el enemigo llega
con antorchas y caballos,
alisos y sauces tiemblan,
tiemblan de sólo pensarlo.
Ya el enemigo cobarde
le ha prendido las entrañas,
y en vez de humo negro salen
rojas coronas de patria.
El alma chotana se forja
en el crisol de esa hoguera;
¡Las llamas están quemando
el acero de mis venas!
El viento chotano ruge
para apagar la candela;
y las llamas se defienden
con la bravura de guerra.
¡Llamen al Río Chotano
a que apague esas hogueras,
y que tiemple para siempre
el acero de mis venas!
Picoteando en la noche,
las llamaradas se elevan
y el alma chotana al cielo
orgullosamente llega.
Surgirá Chota, indomable
Fénix, de este fuego fatuo,
orgullosa, altiva, bella…
fiel cuna de mis hermanos.
La Luna sigue aguaitando
con su pupila agorera,
¡las llamas siguen quemando
el acero de mis venas!
Autor: César Gilberto Saldaña Fernández
* Poema incluido en el libro «Alma chotana» (1991), donde también encontramos «Rondero chotano», «La lecherita» y «Machete».
* El cuadro de la parte superior corresponde al artista bambamarquino-chotano Glicerio Villanueva Medina, ambientado en el incendio que sufriera nuestra ciudad a manos de las fuerzas invasoras chilenas, el 29 y 30 de agosto de 1882, como represalia por la derrota que éstos sufrieran en San Pablo, poco tiempo atrás, donde los chotanos tuvieron una decisiva participación al mando del Crnel. Manuel Antonio Sánchez.
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