Saltar a contenido principal
Poesía

Alamedas de otoño que conducen a tu ausencia

Por 7 de Abril de 2011Agosto 7th, 2022No Hay Comentarios

ALAMEDAS DE OTOÑO QUE CONDUCEN A TU AUSENCIA

Walter E. Gavidia Benel

Esta tarde ya no estás y siento frío,

certero el viento ha clavado su dardo de cristal

aquí en mi pecho adolorido,

y arqueando el dorso he visto pálido mi ser,

en hoja seca ser arrastrado hacia un olvido.


Esta tarde ya no estás hoy siento frío,

no más tu cálido follaje arropará los huesos vivos,

sólo han quedado mis manos yertas anidando en los bolsillos

y largo el camino tatuado de ajenos cansancios.


¡Qué gima entonces el viento en mi dolor porque te has ido!

ahora que crispan mis manos la soledad de leños contraídos,

ahora que agónicos mis brazos se aferran a la seda silenciosa de su niebla

cual ramajes de árboles que han muerto mendigando una limosna

o acaso la migaja desecha de tus besos destilados en rocíos.


Esta tarde ya no estás y siento frío,

y entre eólicos suspiros he visto mi ser en remolino

¡muriendo exangüe!

ahogado en la profusa hemorragia de hojas secas  a mi paso.


Va naufragando ya mi alma en la mar de tu silencio,

ya no tengo donde asir mi soledad,

ni siquiera de tu cuerpo un madero

sólo he quedado entre las  olas de tu ausencia,

ausencia embravecida por suspiros de las penas.


¡Qué gima entonces el viento mi dolor porque te has ido!

¡qué desgaje tu nombre del silencio!

hoy que te has ido mujer

entonces, hoy más comprendo,

que más te quiero.