Rondero, ronda, rondero,
con lo ojos bien despiertos,
que la libertad se pierde
cuando el rondero se duerme.
Por los caminos de Acunta
pasa el rondero chotano,
su carabina es su amante
y su machete, su hermano.
De la noche a la mañana
rondando el rondero va;
ronda que ronda rondero
ronda por tu libertad.
El maíz inmemorial,
viejo barbudo del campo,
te enseñó a blandir machete,
compañero de los guapos;
y ese robusto eucalipto,
trejo vigía del Ande,
te dio lecciones de lucha
con sus puñales de jade.
Rondero, ronda, rondero,
germen de la nueva Patria,
la que al filo del machete
ya palpita en mis entrañas;
aquella donde no mandan
ni los sicarios del "orden"
y a donde nunca se atreven
los sicarios del desorden.
Hoy rondan muchos "amigos"
y te rondan por doquiera,
pero no son sino lobos
disfrazados de borrega.
Rondero, ronda, rondero,
con los ojos bien despiertos
que la libertad se pierde
junto con la chacra verde.
Allá en tu jalca chotana
eres libre como el viento,
como el venau y la liebre
como yo y mi pensamiento.
Rondero, ronda, rondero,
con ojos que nunca duermen,
cuida bien la libertad
y tu chacra para siempre.
Autor: César Gilberto Saldaña Fernández
* Poema incluido en el libro "Alma chotana" (1991), donde también encontramos "Alma chotana", "Machete" y "La lecherita".
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