Viajero:
cuando llegado el momento
y preparado el viaje
tengas que decirle adiós a esta tierra
piensa que de ella
algo en tu corazón te llevas,
y en ella algo
de tu corazón se queda.
Volverás. Yo sé que volverás.
Volverás cuando los años maduren
el trigal de tus ensueños,
y la magia de la tarde tienda
en el alma, su cabellera roja,
es la hora en que el rebaño busca
el calor de los rediles
y el alma siente sed
de jugar con los recuerdos
de los años infantiles.
Labriego volverás
al momento del grano y de la trilla,
el grano y la espiga te reclaman,
la chacra y el surco te esperan.
Sin ti el campo se aletarga
y la mala hierba crece.
Estudiante volverás
traerás en tus manos las semillas
del nuevo día que amanece.
Viajero, caminante, trotamundos
burlador de infortunios,
conquistador de mundos
volverás a tu querencia abandonada
de tu tierra amada
que te espera ávida para besar tus plantas.
Y tú, aventurero que aún no has podido
arrancarle al éxito, su laurel dorado
volverás a tu tierra a reparar tus alas,
a restañar tu herida,
a tomar nuevo impulso y emprender
de nuevo la jornada.
Amante volverás.
El río y los caminos
aún guardan tus secretos.
No creas que al compás de la espera
el amor y el cariño se cansaron
volverás para mirar en algún rostro adulto
los ojos niños que te amaron.
¿Lágrimas? Es la lluvia de tu tierra que te aguarda.
¿Frío? Es el soplo del viento en la ventana
o es el hondo suspiro
de tu tierra que te llama.
Poema extraido del libro «Plenilunio II» (2007), donde también podemos encontrar «Hombres de Luz», «El Fondo o Pollerón», «Mary», «Arroyuelo», «Del poeta a su esposa», entre otros.
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