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VIDA DE ELEODORO BENEL ZULOETA

Nació el 5 de Agosto de 1871 del matrimonio de don Andrés Benel con doña María Zuloeta, ambos vecinos de la ciudad de Hualgayoc. Contrajo nupcias con la señora Domitila Bernal con la que tuvo varios hijos y entre ellos a Castinaldo, Segundo, Demetrio, Andrés, Eloy, Lucila, Domitila. Hizo estudios secundarios en el Colegio Nacional San Juan de Chota; joven aún, cuando cursaba el 2º año de secundaria, abandonó los estudios secundarios en compañía de sus amigos Celso Guerrero y Crusho Bances y viajaron a Lambayeque, alistándose en las filas del Coronel Teodoro Seminario y del señor Orozco que se hallaban sublevados. Después de unos meses vistió el uniforme de Teniente de montoneros, siendo nombrado ayudante del Coronel Seminario.

Por su gran capacidad y don de mando, virtudes que había heredado de su padre, al igual que su contracción al trabajo, la constancia y la perseverancia, que lo hacía de un corazón de fuego estaba, pues, preparado y capacitado para luchar y vencer en todas las adversidades.

Por otra parte, heredó de su madre el humanitarismo y la filantropía; era muy caritativo y ferviente católico, cualidades que supo inculcar a sus hijos. El maestro de su predilección era don Carlos Vigil. De su madre heredó también las aptitudes comerciales y en estas actividades se entendía muy bien con su esposa Domitila.

Eleodoro Benel poseía grandes fundos ubicados en la zona norte de la provincia de Cutervo, limítrofes con el Chamaya, Sedamayo y Silugán.

Como era un hombre acaudalado, tenía muchos amigos a los que servía y atendía solícitamente, muchos de los cuales se amparaban en él, motivo por el que no era bien visto por los “bandoleros” y “cuatreros” existentes en la zona.

Según referencias de las personas más importantes de Cutervo, pueblo donde el que relata estas notas ha servido como autoridad, don Eleodoro Benel Zuloeta era muy querido de la población por su bondad, su religiosidad y su gran sentido de caridad para con los más necesitados. Decían que sus más grandes enemigos eran: los “bandoleros”, los “leguiístas”, las injusticias y los “malagradecidos”.

Según las mejores referencias, el señor Eleodoro Benel prefirió suicidarse y se suicidó antes de caer con vida ante sus perseguidores. Según refieren, se dirigió a sus hijos que le acompañaban y les dijo: “Hijos míos, queridos hijos, me siento muy mal; la herida de mi pierna es muy grave, el caso está perdido; es hora que vayan y vean por su madre y familia… No los desamparen” y elevando los ojos al cielo agregó: “Señor, señor, con tu furor nos has consumido y a causa de tu ira nos has conturbado. He cumplido mi deber y estoy satisfecho”. Todo esto ocurrió el día 27 de Noviembre de 1927.

Según las referencias de las mejores familias cutervinas, el entierro de sus restos fue un acontecimiento muy notable, pues hasta el Comandante Valdeiglesias le rindió honores y lo calificó como un gran patriota.

La política es tan cochina y los políticos son tan asquerosos, que sin ningún escrúpulo calificaron como “bandolero” a uno de los más destacados defensores de la Democracia, el señor Eledoro Benel Zuloeta.

Toca, pues, a las nuevas generaciones de cajamarquinos reivindicar su nombre, y colocar en el lugar que le corresponde para bien del Perú y de su raza.

Luis Collantes Pizarro*

*Señor Comandante de la Guardia Civil, que trabajó como Jefe de Línea en Cutervo.

Publicado en Revista “¡Chota a la vista!” Nº 01 Chiclayo Abril 2005 FEDIPCHOT – LAMB.