Los Bizcochos de don Trinidad Guevara – Lajas
Cuando yo tenía nueve años fui a pasar algunos días de mis vacaciones primariosas a Lajas, en la casa de mi abuelita, doña Filomena Tarrillo Vásquez; estancia ubicada exactamente en La Rinconada, a 3 Km. de la ciudad de Lajas.
Era un lugar maravilloso (hasta ahora lo es), de abundante vegetación, en especial de árboles frutales –guabas, mote mote, naranjas, limas, cidras, etc. Los primos que disfrutábamos las vacaciones, jugábamos pelota y después íbamos a bañarnos en la quebrada que pasaba muy cerca de las tierras de la abuela.
Una tarde la abuela me mandó a comprar dos soles de bizcochos de la tienda de don TRINIDAD GUEVARA, que quedaba en una esquina de la Plaza de Armas de Lajas. Fui acompañado de mis primos – yo era el mayor – y, corriendo por el camino de herradura o a veces cortando camino por las pampitas y pircas, llegamos rapidísimo a Lajas.
Las dos monedas que me dio la abuela eran soles de cinco décimos, monedas de plata fina, que al golpearlas sobre las piedras emitían un sonido vibrante. Era, pues, plata fina.
No recuerdo cuántos bizcochos me dio don Trinidad, pero llenaron el costalillo.
Me despedí de don Trinidad tras agradecerle por el bizcocho que me dio de yapa, el cual, naturalmente, yo y mis dos primos lo devoramos.
De regreso a casa una tía nos preparó un exquisito chocolate en cántaro, batido con el molinillo, instrumento de madera que, al igual que las batidoras modernas, batía y batía el chocolate hasta que los bollos de chocolate (cacao puro, en forma de pequeñas bolas) se disolvieran. Al finalizar el preparativo tomamos un riquísimo chocolate servido en un jarro de fierro enlozado, acompañado con su sándwich de bizcocho con queso fresco. El bizcocho era fresco, grandote, suavecito, de color amarillento y sabor a yema de huevo. ¡Qué rico! Ahora después de 70 años, de inmediato, quiero comer, por lo menos, algo parecido.
Los bizcochos de don Trinidad Guevara eran famosos en la región, y toda persona que visitaba Lajas tenía que comprar los bizcochos de don TRINE Guevara. Ahora bien, ustedes se preguntarán por qué comienzo con los bizcochos de Lajas. La respuesta es sencilla: porque es el recuerdo más entrañable del pan de mi niñez, y porque estoy seguro que don Trinidad Guevara era descendiente de alguna familia Guevara de Chota, y, naturalmente, en esta ciudad heredó la receta. Después fue a vivir a Lajas.
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